Al alba vide un alba portentosa
que en claro cielo soles dos tenía,
y bajo de los astros refulgía
en marco de encarnada rosa rosa
de frutos de la cuna generosa
de Cipris un collar, en dulce encía,
y aquesto todo suave contenía
cúprica mar de seda salerosa
en carne alabastrina derramada
y en dos lunas perfectas el remate.
Desque el prodigio vide, la mirada,
ciega de dicha, en éxtasis se abate
para mirar de nuevo, trastornada,
aunque el nuevo mirar de amor la mate.









